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miércoles, 16 de junio de 2010

Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa.



-Buenos días -dijo el zorro.
-Buenos días -respondió con cortesía el principito, volviéndose pero sin ver nada. -¿Quién eres? -dijo-. Eres muy bonito…
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito. Pero, después de pensarlo, añadió:
-¿Qué significa “domesticar”?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas? (...)

-No –dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”?
-Es algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Significa “crear lazos”…
-¿Crear lazos?
-Claro -dijo el zorro-. Para mí, tú no eres todavía más que un niño parecido a cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. Para ti no soy más que un zorro parecido a cien mil zorros. Pero si me domesticas, nos necesitaremos el uno al otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…
-Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor… creo que me ha domesticado (…)

Pero el zorro volvió a su idea:
-Mi vida es monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. (…) Pero, si me domesticas, será como si mi vida se bañara de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente a todos los otros (…) Además, fíjate: ¿Ves allá los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Y eso es muy triste! Pero tú tienes cabellos color oro. ¡Entonces, cuando me hayas domesticado, será maravilloso! El trigo, que es dorado, me traerá tu recuerdo (…)

El zorro calló y miró largo tiempo al principito:
-¡Por favor... domestícame! -dijo.

-Como quieras –contestó el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los vendedores. Pero como no existen vendedores de amigos, los hombres ya no tienen amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame! (…)

Así, pues, el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de marcharse:
-¡Ah! -dijo el zorro-, Lloraré.
-Tú tienes la culpa –dijo el principito-. Yo no quería hacerte daño, pero quisiste que te domesticara…
-Claro –dijo el zorro (…) Luego añadió:
-Vete a ver las rosas otra vez. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto (…)

Y se dirigió otra vez hacia el zorro
-Adiós -dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. Este es mi secreto. Es muy sencillo: Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos (…) El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante (…)

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa (…)


Extracto del libro “El Principito”
Antoine de Saint - Exupery


EL ABANDONO


Imagén Chaitén

Desde sus primeros asentamientos. El hombre ha domesticado animales; a lo largo de toda la vida ha convivido con otros seres vivos, distintos a él. En base a estas relaciones, el hombre ha sacado provechos y a su vez, los animales los suyos. Pero a medida que fue modernizándose y encementando sus ciudades, se fue olvidando de las responsabilidades para con ellos, desplazándolos de su vida cotidiana en los momentos que no le son útililes.

Los animales domésticos, como compañeros de convivencia, sea cual sea el medio, son responsabilidad del ser humano. Son un producto de la búsqueda de recursos y compañía del hombre; crueldad, abandono y maltrato cabía ellos es símbolo de la no evolución de éste, del no control del poder que se ha adjudicado el hombre frente al medio ambiente.

Actualmente, esta poca conciencia y no control de la población de animales domésticos y de las responsabilidades que se adquiere al domesticar, ha acarreado un problema mayor, especialmente con los animales domésticos que se utilizan como mascotas.

Un problema que no es sólo moral, sino que también de educación y salud; un problema cultural de la población. Se está destruyendo el medio donde habitarán las futuras generaciones y, aunque este problema en específico no es tan mortal como el calentamiento global, es igual de importante. Los animales domésticos con los que convive el ser humano son parte del hábitat en el que vive, y estas futuras generaciones habitarán con ellos en igual medida que en la actualidad.

La acción de domesticar no es algo que tenga vuelta atrás. Se debe aceptar y tratar con lo que antepasados hicieron a lo largo de la historia, y el hombre actual debe tomar conciencia de esto, enseñándoles a sus sucesores los compromisos que se adquirieron miles de años atrás.

Mascotas maltratadas, suciedad, animales vagando por las calles enfermos y en mal estado, cuerpos sin vida reposando en las calles y campos, enfermedades, peligro de contagios y mordeduras, reproducción sin control y sadismo, son algunas de las miles de consecuencias que acarrea este problema mayor y abandono por parte del ser humano de estos animales que él mismo domesticó.

Problema que se engrandece cada día, ya que no existen ni acciones ni políticas definitorias generales o mundiales que intenten controlarlo y solucionarlo a largo plazo. Cientos países han intentado controlar el maltrato y se fiscaliza a los dueños de animales domésticos castigando la tenencia irresponsable de éstos.

Muchos sicólogos afirman que los hombres con perfiles sicológicos afirman que los hombres con perfiles sicópatas torturaron y mataron animales indefensos en su pasado. El hombre que disfruta con el sufrimiento de otro ser vivo está a un paso disfrutar con el sufrimiento de cualquier ser vivo, hasta otro ser humano, por lo cual no son personas sanas, ni en su sano juicio, son seres humanos enfermos.

Si un país no castiga este tipo de acciones, está dando la libertad a que estos crímenes se continúen realizando, y si bien, muchos no torturan ni matan animales, sí los abandonos o los maltratan, las cuales son acciones que indirectamente igual causan la muerte.

Permitiendo sociedades enfermas, los países nunca llegarán a un desarrollo exitoso, ni al nivel de humanidad esperado, por lo cual este es un problema igualmente importante que la pobreza. Es parte de la educación de seres civilizados que al ser justos y bondadosos con los más indefensos aprenden a serlo con ellos mismos y sus pares.

Escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry




Lanzó su más famoso libro: El Principito. Desde entonces millones de personas en todas las lengua del mundo se han emocionado con esta historia escrita a la medida del niño que todos llevamos dentro. El autor revela su propia visión sobre la estupidez humana y la sencilla sabiduría de los niños que la mayoría de las personas pierden cuando crecen y se hacen adultos.

Este libro tan sencillo y profundamente humano, nos trae al presente muchas cosas que siendo adultos, pareciera que olvidáramos rescatar de nuestro mundo infantil. Nos muestra, por ejemplo, la estupidez y vacuidad del mundo adulto. Cuando el Principito visita los planetas del Rey, del Geógrafo, del Hombre de negocios, del Borracho y del Vanidoso; son todos ellos hombres llenos de conocimiento y de las ocupaciones que la sociedad y su modelo de vida les imponen, pero que finalmente no son más que pobres personas llenas de infelicidad, que buscan llenar su vacío ocupándose afanosamente de asuntos que los vacían aún más.

También nos enseña el valor de la amistad: con su rosa, que a pesar de ser vanidosa y coqueta, existe finalmente sólo para él. Su amistad con el zorro, con el que gradualmente crea lazos y es quien finalmente le enseña a hacerse responsable por esos a quienes él más valora: su planeta, que debe cuidar y desmalezar a diario para evitar su destrucción por los baobabs; o la rosa, a la que deberá cuidar de su nuevo amigo el cordero, poniéndole un bozal a éste, porque ella

"es tan débil y tan inocente! Y sólo tiene cuatro espinas para defenderse contra todo el mundo..."